lunes, 6 de octubre de 2014

El rol de la religión en la tecnocultura


Existe sobre el papel de la religión en el mundo actual un blog interesante, organizado por Esteban Lopez González (1). El autor rescata aspectos positivos de las religiones y señala el rol del cristianismo en la transmisión de algunos de sus valores a la sociedad actual; menciona entre ellos que la religión provee sentido a la vida presente y es fuente de esperanza de futuro, y afirma que la religión NO es "opio de los pueblos", tal como en algún momento planteó el marxismo (fundamento de su intento de erradicar las religiones). 

¿Realmente es así?, ¿cuál es el rol de la religión en el mundo actual?.


Cuando hablo del "mundo actual" me refiero a lo que puede considerarse como la tecnocultura. Es decir, una sociedad donde los cambios impulsados por el uso de tecnologías y las apropiaciones tecnológicas han llevado a cambios socioculturales profundos, irreversibles y silenciosos. Así, el mundo actual es un lugar en que el tiempo dedicado a la lectura de las sagradas escrituras, al recogimiento de las fiestas religiosas, al respeto por los lugares de adoración, y otras manifestaciones religiosas, ha cambiado. Y al cambiar el contexto, también han cambiado las prácticas religiosas. 

Las celebraciones religiosas ya no se disfrutan como antes. Asimismo, aun los de más edad ya casi no tienen registros de viejas ceremonias religiosas (como las fogatas que se encendían en San Juan para que los angelitos muertos pudieran ver el rostro de Dios). Quizás esto ocurre porque - como otras prácticas culturales - las celebraciones religiosas también evolucionan y cambian adaptándose a los nuevos tiempos. 

Esos cambios llevan a afirmar también que la religión en la actualidad NO es el opio de los pueblos. Pero por razones diferentes a las expresadas por López González. El rol de la religión en la vida del hombre ha pasado a un segundo plano, al menos en ciertas regiones occidentales. La tecnología ha pasado a ocupar el rol que antaño tenían las religiones...



Creer en las tecnologías

Las tecnologías de información y comunicación permiten la ilusión del conocimiento infinito, la ilusión de la omnipresencia (estar en todos lados a pesar de no vernos de nuestra casa por la conexión constante mediada por dispositivos varios), y la ilusión de ser reconocidos-queridos-deseables (gracias a que mostramos de nosotros solo aquello que queremos mostrar). Ilusiones todas que llevan a creen en la existencia de un mundo "perfecto y hermoso", acá y ahora, que no requiere esperar a morir para disfrutarlo...
Los avances de las tecnologías permiten sostener proyectos como Blue Brain, que si bien pueden suponer develar la relación mente-cerebro, también suponen "jugar a ser Dios". 
De igual forma, el desarrollo tecnocientífico (2) permite creer en la posibilidad de alcanzar la inmortalidad, de vivir más allá de los límites biológicamente determinados, de ser eternamente jóvenes y hermosos, entre otras creencias que sustenta el hombre occidental actual, y que producen una forma de alivio a la ansiedad que generan la certeza de nuestra mortalidad y la falta de certeza sobre la vida eterna que prometen las religiones...
Etc., etc., etc...


La tecnología ocupa el rol de la religión

Digamos entonces, a modo de resumen y cierre, que las religiones no son el opio de los pueblos en la tecnocultura. Ya no lo son. 
Porque su lugar ha sido ocupado por las tecnologías, y esto es así, porque el hombre basa sus creencias e ilusiones de una vida mejor y perfecta, en el desarrollo constante de aquellas.  


Para ampliar, ver la presentación: La religión en la tecnocultura, de Leticia Luque


(1) El papel de la religión en el mundo actual

(2) El primer cyborg de la historia anticipa un futuro sin cuerpos humanos

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